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lunes, 7 de mayo de 2012

Reinas del drama

Hay una expresión americana muy típica que se usa para referirse a la gente que es una enamorada del dramatismo. Sus vidas son una tragicomedia constante, repletas de pasiones irrefrenables exageradas hasta la extenuación  y el sinsentido. Son las llamadas drama queen, no confundir con drag queen, por favor. 


Estas reinas del drama son capaces de ver al enemigo agazapado detrás de cada esquina. Sus almas de dramaturgas superan incluso cualquier cosa que Calderón de la Barca hubiera podido jamás soñar, y eso que la vida es sueño, y los sueños sueños son. Pero estas Segismundas de hablar violento e imaginación de poeta, son capaces de transformar un susurro en una mascletá.

De la misma forma son capaces de ver amigas incluso en un campo de hierba plagado de sanguijuelas, para mas tarde convertirlas de nuevo en esas sombras que se agazapan tras las esquinas.
En la Edad media se creía en la transmutación de los metales, pero el engaño no pudo llegar hasta nuestros días. Hoy día parece que se lleva la transmutación de la amistad. Hacen falta los mismos ingredientes: un experto ilusionista y un público sin interés por descubrir el truco, pero entregado al divertimento.
Puedes convertir en un santiamén a un ángel en un demonio delante de todos dejándolos boquiabiertos.

Y si, me entretiene el espectáculo. Porque si me dices que en el fondo, en el fondo mas hondo, no haces el espectáculo que haces para entretener, no te creeré.
Eres toda una drama queen, te debes a tu público, y no quieres causarle indiferencia. Por eso estirarás hasta el final tu actuación. Y yo personalmente, admiro tu afán por no perder el papel protagonista, y por tu sincero compromiso con el entretenimiento.

Thank you for the show
Toti

miércoles, 21 de marzo de 2012

Actriz 24 horas

Trabajar con ella era como vivir en una continua obra de teatro, y encima era una pésima actriz. El día que la conocí ya me cayó mal, pero como tengo la mala buena costumbre de no dejarme guiar por las primeras impresiones, le dí la oportunidad de dejarse conocer. Dos años después no sólo me caía mal, si no que para entonces ya sabía que era una mentirosa compulsiva, más falsa que el flequillo del Dioni, y que le encantaba hablar mal de ti y de todos tus compañeros (y de ti primero). Claro que no sólo lo hizo conmigo, lo hizo con todos y cada uno de los que formábamos la plantilla.
Pero a lo que voy, ¿qué necesidad de crearte tu propia peli y pasarte el día entero soltando guiones por la boca? Ni lo entiendo, ni lo soporto. Me daban ganas de encerrarla en el baño (bueno, de eso ya se encargaba ella misma. ¿Conocéis a Rastreator, el perro? Pues de los creadores llega Escaqueator, la "actriz"). Reconozco que llegado a un punto, tuve que sentarme conmigo misma (después de hacerlo con ella) y decirme, o lo aceptas, o te tiras por el balcón; tuve que aceptarlo. Entonces yo también me convertí en una actriz, pero lo hacía mucho mejor que ella, ya que jamás se dio cuenta de mi soberana interpretación.
Y como las cosas no duran para siempre, dejé atrás ese trabajo, y con él a ella, no sin antes hacerle saber lo que siempre me pareció. En el fondo ahora me siento un poco mal, los problemas de la infancia nos pasan factura en la edad adulta, y a ella las facturas le llegaban muy gordas.. A saber la de dinero que habrá gastado en " clases para no llegar nunca a ser buena actriz".